CENTRO SOCIOCULTURAL EN LAXE. A CORUÑA

Año: 2005

Autores: Santiago Becerra

La ubicación del solar propuesto hace de la edificación un cruce de caminos, la topografía dificulta que las personas se trasladen con naturalidad desde la calle Cesáreo Pondal hacia la plaza y el paseo marítimo, los tres focos de actividad social de la zona.

La nueva construcción pretende dar respuesta a estas condiciones al mismo tiempo que evita la reubicación del edificio de Telefónica y rodea un espacio de recepción propio de un edificio representativo y social. La estrategia para conseguirlo es sencilla, aprovechando el perímetro del solar y partiendo de la parte más baja del mismo, en la esquina norte, el edificio se desarrolla como una hélice apoyándose en la construcción de Telefónica (que se podría mantener ya que solo cambia levemente su revestimiento) y girando sobre sí mismo al mismo tiempo que asciende para abrir los espacios ubicados en la parte inferior de la plaza, pudiendo ocuparla en ocasiones cuando el tiempo lo permita.

Esta configuración deja un atrio central, que funciona como distribuidor general del edificio, una especie de plaza interior a doble altura, que permite atravesar el edificio de forma intuitiva en las tres direcciones principales mencionadas anteriormente: de la calle a la plaza, de la plaza al paseo marítimo y del Paseo Marítimo a la calle. Esta cualidad de catalizador de movimientos, hace que el edificio refuerce su carácter público, convirtiendo su centro geométrico en el centro de gravedad de las actividades que se desarrollan en su entorno.

El lenguaje exterior del edificio tiene que facilitar la lectura de esa continuidad volumétrica, por ello las aberturas de la fachada no se recortan de forma convencional, sino que parecen grietas o fisuras en la envolvente, aberturas fortuitas que dejan entrar la luz sin impedimento. La forma de ovillo también remite a las sensaciones primarias de seguridad, calidez, abrigo, como si el edificio, que sabe que tiene que recoger en su regazo a los ciudadanos a los que le corresponde, los fuese envolviendo de forma amable. Ese gesto envolvente que hace el edificio en el suelo se asemeja a lo que hace una madre al llevar a su hijo cerca de su vientre.

Recogido y al mismo tiempo abierto. La forma de la hélice hace posible la paradoja, al mismo tiempo que va girando.

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