MUSEO DE ESCULTURA DE LEGANÉS. MADRID

Año: 2011

Autores: Elena Verdú, Isabel Benito, Santiago Becerra

SEIS PROPUESTAS PARA UN NUEVO MUSEO (desordenadas)

¿Cuál debe ser, a día de hoy, la respuesta arquitectónica para un museo? ¿Cuál es la variación tipológica que responde a la indudable variación conceptual del museo desde los espacios de mecenazgo del s. XV a los potentes dinamizadores urbanos de la actualidad?

La sociedad actual demanda un nuevo tipo de museo. Parecen claramente superados los tiempos en que un museo no era más que un almacén visitable de obras, pero no parecen aún superados –al menos no con tanta claridad– aquellos en los que el museo se convierte en un reclamo, un fastuoso decorado de cartón-piedra cuyo interior alberga, en el mejor de los casos, el mismo almacén de épocas pasadas. La sociedad demanda de la arquitectura que proporcione el espacio posibilista en el que un proyecto museográfico contemporáneo pueda desarrollarse en toda su magnitud.

En la búsqueda de ese nuevo tipo, se proponen seis propuestas como guía para construir la respuesta, donde se incluyen tanto aspectos relativos al tipo genérico del museo actual como aspectos relativos a las condiciones específicas del caso de Leganés. El listado se propone como estructura abierta, como conjunto de referencias que, lejos de definir una única respuesta posible, construyen una red combinatoria de posibilidades que, cuando se somete a la especificidad de las exigencias del Museo de Escultura de Leganés, limita el número de soluciones viables dentro de esas condiciones, otorgándole a la solución final la rotundidad de lo casi inevitable. La propuesta trata de responder de la forma más directa y sencilla, sin recurrir a retóricas innecesarias ni gestos gratuitos a los siguientes puntos:

1. VISIBILIDAD

            Especialmente en el equipamiento cultural, la arquitectura se erige en soporte visual de las relaciones entre el ciudadano, la sociedad, sus formas de producción cultural, sus instituciones y su economía. Uno de los factores fundamentales para conseguir que la inserción del museo en el entramado social tenga el mayor alcance posible será, por tanto, la visibilidad. No sólo como forma de transparencia, sino como herramienta crítica que, de la misma forma en que lo hacen las obras expuestas en su interior, proporcione al ciudadano (y en este caso, no sólo al visitante) los recursos o el punto de vista necesarios para poder formarse una imagen más clara de su sociedad.

            -POSICIONAMIENTO

La elección de la zona de intervención se define según parámetros de lógica y viabilidad primero, y de visibilidad y aprovechamiento después. Situar el edificio en cualquier lugar fuera de la parcela estrictamente edificable obligaría a tener que recurrir a figuras de modificación de planeamiento que supondrían un coste económico y temporal difícilmente asumible y con dudosos beneficios como compensación. Decididos a situar la edificación dentro de la parcela edificable, quedan dos ámbitos principales en los que situarse: uno, al oeste de la parcela, ocupando el patio del actual Centro Cultural con una superficie en planta de unos 1.700 m2 respetando las necesarias separaciones con el edificio existente, lo que forzaría a edificar con plantas superpuestas para alcanzar la superficie expositiva solicitada en concurso, reduciendo las posibilidades de exposición de piezas de gran formato; y el otro, al este de la parcela, en la zona de confluencia de la M-406 y la Avenida del Museo, que ofrece unos 3.500m2 y la posibilidad de edificar en una única planta la totalidad de la superficie necesaria con volumen apropiado para todo tipo de exposiciones, dejando la opción de construir ampliaciones futuras a través de entreplantas u ocupar la superficie anteriormente mencionada para usos más específicos. Esta zona tiene la ventaja además de ofrecer más del 50% de la nueva superficie de fachada (que envuelve y sustituye la del antiguo edificio) a las vías de acceso a la ciudad, proporcionando la visibilidad física deseada.

            -COMUNICACIÓN (MURO MEDIÁTICO)

Pero la visibilidad física, por sí sola no es suficiente, ha de estar dotada de intención o, al menos, de cierto contenido. La posición en la parcela, unida al máximo aprovechamiento de la superficie en planta y a la búsqueda de la visibilidad, tienen como consecuencia lógica e inmediata la construcción de una fachada mediática definiendo el perímetro del edificio hacia la M-406 y la Avenida del Museo y funcionando como elemento de comunicación con el entorno de las actividades y eventos organizados por el Museo. Esta fachada mediática ofrece además la posibilidad alternativa de ser utilizada como soporte de publicidad que ayude a la promoción de las actividades anunciadas. Esto, además de suponer una ventaja económica considerable, se traduce en un acto de honestidad que deja a un lado la tradicional hipocresía respecto a la financiación de las actividades culturales colocando en un ámbito de equivalencia a la producción artística y sus fuentes de financiación.

            -ACCESOS

Los accesos al complejo se mantienen en su situación original, tanto el peatonal principal como el rodado. Esto no sólo evita engorrosas modificaciones urbanísticas, permisos, recolocación de señalizaciones, etc. sino que además, es una señal de respeto hacia la memoria colectiva, manteniendo los puntos de referencia de la ciudad y, como se verá más adelante, favoreciendo la interacción entre el edificio existente y su ampliación.

2. LEVEDAD

            La búsqueda de la levedad no parece ser en sí misma un objetivo relevante pero sí lo son, en cambio, los beneficios derivados de alcanzarla. No buscamos, por lo tanto, un efecto estético, una representación visual de la ligereza, sino una levedad real que nos proporcione esas deseadas ventajas. Hablamos también de la levedad de actuar sin ataduras, sin trascendencias impuestas, tratando de sacudirnos de encima la “gravedad” que suele acompañar a palabras como Museo, Cultura, Arquitectura… Esto no significa restarles importancia, sino mirarlas (o escucharlas) desde otro punto de vista más desprejuiciado, con mayor libertad crítica para localizar nuevas oportunidades que ese peso asfixiaba.

-REAPROVECHAMIENTO

La primera acción de cara a conseguir la levedad buscada es liberar al nuevo edificio de la carga de tener que asumir las responsabilidades del anterior además de las suyas. Paradójicamente, una acción liberadora es no destruir, de esta forma el nuevo edificio reduce significativamente su “peso”, su trascendencia, apoyándose en el antiguo para completar sus funciones además de “aligerar” también considerablemente el presupuesto de ejecución de las obras necesarias al reducir significativamente la cantidad de construcción.

-CONSTRUCCIÓN (MURO LIGERO Y TECNIFICADO)

La levedad (al menos en edificación) no se obtiene reduciendo drásticamente la cantidad de material utilizado o su apariencia, sino utilizando de forma óptima o inteligente los recursos. La ligereza se alcanza a través del peso, a través de manejarlo o conducirlo con suficiente astucia como para que no suponga un problema, en nuestro caso, al liberar de presencia de estructura la totalidad del espacio de la ampliación nos vemos obligados a concentrarla en las fachadas, algo que sería incompatible con la idea de la levedad como representación de la ligereza, supone una sorprendente ventaja cuando tratamos de reinterpretar sus posibilidades. En lugar de concentrar la estructura de forma puntual, se “esponja” adquiriendo un mayor espesor y número de elementos a cambio de tener la posibilidad de convertirse en un espacio ocupable. Es la lógica del andamio, mayor número de elementos de menor sección pero estandarizables, rapidez de montaje, ligereza y posibilidad de utilización del espacio ocupado por la estructura. No sería lógico tampoco que tuviera un aspecto diferente al de su propia naturaleza que será el que defina la imagen de la fachada, una estructura espacial de elementos, cubierta por telas tensadas que permitan la necesaria movilidad de los mensajes de su superficie (muro mediático) y capaz de alojar no sólo usos gracias a una segunda piel que proporcione las condiciones apropiadas de climatizacion, sino también las necesarias instalaciones que al introducirse en el espesor del muro liberan de peso a la estructura de la cubierta, que al trabajar a flexión se ve mucho más penalizada por él y, en cambio, en el interior del muro tecnificado su peso se traslada hasta la cimentación a través de esfuerzos de compresión fundamentalmente, lo que optimiza el consumo de material.

3. MULTIPLICIDAD (FLEXIBILIDAD Y VERSATILIDAD)

No construir una única solución, sino el soporte arquitectónico que favorezca la aparición (intencionada o no) de múltiples combinaciones que puedan ofrecer distintas soluciones a la previsible aparición de diferentes problemas a lo largo de la vida útil del edificio. La multiplicidad, permitida a través de la flexibilidad espacial y la versatilidad funcional es otro de los objetivos a conseguir, y las herramientas arquitectónicas para hacerla viable serán tanto de carácter constructivo como estratégico:

            -CONTENEDOR (MURO FUNCIONAL)

El muro “esponjado” que mencionábamos con anterioridad permite albergar posibles usos de espacios servidores tales como las dotaciones de aseos, comunicaciones verticales, instalaciones, salas de control, traducción simultánea (para actos), etc. que permiten liberar el espacio central de cargas y facilitar así su adaptabilidad a posibles (y muy probables) cambios de organización expositiva en el tiempo. Se libera también de dichas cargas al antiguo edificio, de manera que eliminando su actual compartimentación sea capaz de incrementar su flexibilidad en ese mismo sentido.

            -RECORRIDOS (CONEXIONES, VISTAS ALTERNATIVAS)

La existencia de dos espacios (edificio existente y ampliación) de caracteres tan diferenciados permite una división clara de recorridos expositivos que facilita enormemente la organización del programa expositivo pero, al mismo tiempo, el hecho de hacer coincidir el acceso principal con el antiguo junto con dos conexiones estratégicamente colocadas entre ambos permiten una deseable multiplicidad de recorridos alternativos adaptables a distintas configuraciones desde la tradicional división entre exposiciones temporales y permanente hasta la de recorrido único. La situación de coincidencia de accesos principales en el edificio existente y ampliación, permite también la colocación de un único control de acceso que incluso puede funcionar al tiempo como caja de la tienda (situada en el mismo punto según las estrategias comerciales habituales) y permitiendo que desde el mismo punto se pueda realizar control de entrada estadístico o comercial a los distintos recorridos alternativos sin necesidad de multiplicar puntos de control ni personal.

            -FLEXIBILIDAD HORARIA

La lógica distributiva de las funciones sigue el mismo principio de multiplicidad, el salón de actos se retira del edificio antiguo, donde existía de manera singular, unívoca, literal, destinado a la función exclusiva “de salón de actos”, para introducirlo en el espacio de la ampliación como una simple plataforma inclinada y abierta que permita su inclusión como espacio expositivo cuando no esté siendo utilizado para otras funciones, que sirva como lugar de descanso, que pueda funcionar como lugar de explicación abierta a grupos previa a su visita, que con un estrado móvil (incluido en el espesor del muro funcional) y cierres temporales permita el acceso de forma independiente del museo para conferencias específicas de docencia vinculadas a las aulas, cuyos alumnos accederían desde el nivel superior o cualquier otro uso que ahora mismo somos incapaces de imaginar. Esta situación, cercana al acceso principal, y al lado de tienda y cafetería permite la apertura de estos espacios al margen del horario de las salas de exposición, lo que permite una cierta autonomía de los usos y una economía considerable de gasto a la hora de elaborar una oferta de horario ampliado.

4. RAPIDEZ

No es que la arquitectura se caracterice por su rapidez (la mayoría de las veces suele ser, más bien, todo lo contrario) quien sí lo hace es la sociedad actual. Los cambios se suceden a gran velocidad y exigen de todo aquello que hay alrededor que se adapte a una velocidad equivalente. El entorno construido ha de responder también con suficiente rapidez a dichos cambios, ser capaz de adaptarse, de equiparse con las herramientas necesarias para conseguirlo y hacerlo con sencillez y facilidad.

-MOVILIDAD (VIGAS-PUENTE)

Uno de los espacios que mayor capacidad de reacción necesita por su naturaleza es el área de exposiciones temporales. La ausencia de estructura en el espacio central de la ampliación lo convierte en el idóneo para alojarlas y facilita la reorganización en función de la temática de la exposición en curso. Pero en un museo de escultura contemporánea conviene tener en cuenta el problema del tamaño de las piezas a recolocar. Una serie de vigas-puente situadas en la cubierta permitirían la movilidad de obras de gran formato con la facilidad y rapidez necesarias en la constante transformación del espacio expositivo, así como también podrían servir para la exposición de obras a un nivel distinto del plano de suelo. La posibilidad de moverse por el interior del muro de fachada permitiría, a su vez, que fuese el espectador, y no la obra, quien modificase su situación respecto de la misma, multiplicando las posibilidades de variación de las experiencias expositivas.

-MURO (TRANSFORMABLE)

Si el muro de la fachada principal actúa como pantalla mediática, habrá de responder con la misma rapidez a los constantes cambios de contenido del interior, así como a los diferentes patrocinadores de cada uno de ellos. Las telas tensadas colocadas sobre la estructura de la fachada no son un recurso estético para reforzar el carácter de levedad o crear una “imagen” artificial de ligereza, sino el recurso presente en el mercado, por tanto accesible y económico, que la industria ha desarrollado y perfeccionado precisamente para resolver ese problema. Su sencillez también les proporciona cierta versatilidad, ya que en el espacio libre que queda entre la parcela edificable y la M-406 podrían utilizarse como pantalla de proyección de material audiovisual de apoyo a las exposiciones.

5. EXACTITUD

La precisión de lo construido puede entenderse también desde diferentes perspectivas. Lo habitual es que se acabe convirtiendo en un recurso estético que sólo sirve para falsear una construcción más bien burda que se oculta bajo un brillante vestido en el que se concentran todos los esfuerzos, técnicos y económicos. La exactitud a la que nos referimos hace referencia, más bien, a una precisión que abarca el proyecto completo y no sólo ciertos aspectos constructivos. Comienza con la claridad y la nitidez del planteamiento, continua con la necesaria y estricta modulación dimensional de la construcción y termina con el correcto análisis de los intercambios económicos y energéticos.

-ECONÓMICA

Un planteamiento claro y nítido como el expuesto unido a la sencillez de los sistemas constructivos, solucionados a través de recursos ya existentes en el mercado y con suficiente desarrollo histórico como para que su coste haya sido ajustado por el tiempo, permiten un grado de control de la inversión imposible de alcanzar con planteamientos más ambiguos, vagos o experimentales, o con sistemas constructivos que requieran del apoyo de soluciones o materiales no estandarizados. El sistema tubular, modulado y ligero serviría tanto para el muro “esponjado” de la fachada principal como para completar la estructura espacial de la cubierta, mientras que la fachada de vidrio hacia el Centro de las Dehesillas se solucionaría con un sistema convencional de perfiles metálicos. La rotundidad conceptual del planteamiento hace innecesario tener que recurrir a los sospechosos habituales de intentar desviar la atención de una inseguridad arquitectónica patológica: malabares estructurales, materiales de nombre impronunciable, geometrías incomprensibles o todo lo anterior junto.

-ENERGÉTICA (MURO

La precisión alcanza también aspectos que van más allá de lo estrictamente dimensional, los intercambios de energía con el entorno han de ser controlados con precisión y corregidos con agilidad. La doble piel ligera y modificable, unida a la posibilidad de introducir vegetación de hoja caduca en las zonas del muro de fachada que estén libres de tela tensada, permite que todo el muro de la fachada principal funcione como un gran regulador térmico. La orientación de la fachada principal recoge las primeras horas del recorrido solar, mientras que la fachada que se sitúa frente al actual Centro Cultural de las Dehesillas, más abierta y delgada y, por lo tanto, menos controlable, se encuentra protegida por lamas en la parte superior y por el propio edificio del Centro Cultural en la inferior. La fachada compuesta por varias pieles permite una regulación relativamente sencilla, descubriendo la segunda fachada de vidrio situada bajo las telas tensadas cuando sea necesario aprovechar las ganancias térmicas por radiación solar y sombreándola cuando sea necesario evitarlas. La situación de las instalaciones en ese mismo “colchón” permite el reaprovechamiento por parte de la climatización de la energía acumulada en la cámara o su expulsión a través de ventilación según fuese necesario. La vegetación de hoja caduca situada en las zonas abiertas de la fachada realizaría una función similar a la de las telas tensadas móviles, permitiendo las ganancias térmicas en invierno y sombreando en verano.

6. CONSISTENCIA

Puede que sea la propuesta más difícil de explicar. De hecho, es precisamente la que a Italo Calvino –autor de las “Six Memo for the next Millenium” o “Seis propuestas para el próximo milenio” en su traducción española, conjunto de conferencias sobre poética que fue invitado a pronunciar en Harvard en 1984 y que estamos utilizando como hilo conductor– se le quedó en el tintero. Aunque en su caso, a diferencia del nuestro, resulta evidente que no fue por incompetencia, sino por defunción. La consistencia hace referencia a la autonomía de los valores propios que la arquitectura como disciplina, y sólo ella, es capaz de aportar a la sociedad cuando se enfrenta a la resolución de un problema. La propuesta, y este texto como su memoria, tratan de recoger esos valores aunque quizá pueda servir como síntesis la comparación entre el edificio existente y la ampliación propuesta.

-EXISTENTE

En el Centro Cultural de las Dehesillas se puede detectar cómo la excesiva atención a asuntos completamente desconectados de las preocupaciones políticas o sociales de una comunidad conducen a una solución ensimismada y autocomplaciente –ensimismamiento que no ha de confundirse con autonomía– repleta de gestos dirigidos a tratar de satisfacer las exigencias de alguna moda pasajera, un conjunto de imágenes prefabricadas de lo que “es esperable” de la arquitectura de un momento concreto. El resultado, más allá de la miopía de estas visiones, es una amalgama de microespacios sin solución de continuidad, una sucesión de fragmentos arquitectónicos que imponen su rígida estructura organizativa a cualquier uso posible, condicionándolo y sometiéndolo a sus dictados. Destruirlo, hoy en día, sería irresponsable, un lujo. Lo máximo que podemos hacer es “limpiarlo”, oxigenar el laberinto tratando de flexibilizar su uso lo máximo posible de cara al futuro y alojar en él, en nuestro caso concreto, la exposición permanente, cuyo nombre indica que seguramente sea la que menos sufrirá los rigores de un espacio de este tipo.

-PROPUESTA

En la ampliación propuesta, la intención es conseguir todo lo contrario. Una intervención arquitectónica que actúe de acuerdo a un análisis de la situación actual, pero no tratando de representarla a través de una cierta “imagen” que le es impuesta, sino tratando de que todas las decisiones tomadas desde la especificidad de la arquitectura deriven de un razonamiento lógico y necesario; que todo aquello que acabe contribuyendo a construir la imagen arquitectónica de la intervención, lo haga como resultado de dar respuesta a los problemas planteados, a los detectados y a los propuestos, no como una solución artificiosa a un resultado estético anticipado; que el nuevo elemento que se va a insertar en el tejido social existente, lo haga desde un “lenguaje” que resulte, por sencillo y directo, fácilmente comprensible y no forzadamente rebuscado. Un proyecto que resulte, en fin, visible, leve, múltiple, rápido, exacto y… Consistente.

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